¿DÓNDE ESTÁN AHORA LOS QUE PIABAN?

Tiziano Tizona
Manda ovoidazos que, hace poco más de un año, gran parte de la comunidad científica, sanitaria e incluso la educativa se echaba las manos a la cabeza con el mal que hacían las pantallitas en los cerebros gruyere del género humano (hoy en día cada vez menos género y cada vez menos humano) en especial en los de nuestros niños y adolescentes. Los “fornite” de turno, o como diablos se escriba el engendro, y todos sus primos ocupaban horas y horas del tiempo de ocio y de descanso de nuestros pipiolos. Las universidades de acá y acullá y los listos del panorama sacaban informes y estudios advirtiéndonos que cuidadín con el mono de tanta exposición de los nenes a las pantallas que no es de goma.
Ha bastado una pandenia que obligaba a dar las clases desde casa (que eran similares a las presenciales, por cierto; ya me contarán ustedes “ande» está la “innovsió”)para que las tecnológicas afiancen una posición donde ya habían metido el hocico, aunque más discretamente. Ministerio, consejerías y centros han picado el anzuelo hasta la gola y gastan millonadas en aparatos (aunque, llamativamente, obligando en muchos casos a la presencialidad bajo amenaza) y cediendo datos e información a empresas privadas de alumnos y profesores (confiando en la buena praxis de lo que vayan a hacer con ellos…que ya hace falta valor) Convirtiendo así lo que debe ser un recurso en casi una “conditio sine qua non”. Condenando al alumno a una sobreexposición, en casa y en el cole, a algo que no hace tanto suponía una amenaza alarmante, no solamente por motivos de ocio sino que ahora se añaden los pedagógicos. ¿Dónde están los que exhibían esos estudios?¿Dónde están los médicos y pediatras?…y lo que es más definitivo, ¿qui prodest?
Aten cabos.

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