LA VACUNA, MIKE TYSON Y UN SERVIDOR
Tiziano Tizona
Ea, pues ya tengo cita para que me metan el virus magullado y maniatado en las venas en el primer día de vacaciones no Fallas (jugada magistral de Ximo Puig, he de reconocerlo aunque me fastidie); a ver si mi sistema inmunológico es lo suficientemente fuerte y hábil para combatirlo y aprenderse la lección, más que nada por si entra de veras y con la navaja de Albacete entre los dientes buscando mis pulmones.
La sensación, después de lo leído por acá y por acullá,es la de un sparring que tiene que enfrentarse al Tyson de los buenos tiempos, que aunque te lo pongan delante con una venda en los ojos y las muñecas esposadas a los tobillos, sabes que la mejor defensa es correr por el ring donde no pueda alcalzarte ni su mirada porque si te sopla te rompe hasta las pestañas. Por otra parte, uno se dedica, o lo intenta, a difundir ilustración a los nenes y eso conlleva inculcarles una confianza en las ciencias y en la investigación como motor social (entre otras muchas cosas) y, siempre en mi opinión, el dudar de excelentes equipos de científicos que han estado currando noche y día para aliviar esta pandemia para dejarlo todo en manos de la suerte y del azar, poniendo en riesgo, no solo a uno mismo sino también a sus seres queridos (incluyo alumnos) cuando cabe la muy alta posibilidad de dejar de ser una amenaza para ellos…creo que merece la pena aunque Tyson te amenace con escupir la oreja de Holyfield en tus costillas y hundírtelas. Así pues que acudiremos con un batín patrocinado por Paracetamol mientras Dios, el Diablo, Edward Jenner y Fernando Simón hacen de jueces de silla del combate supuestamente amañado.
