LA ÚLTIMA GANSADA
Tiziano Tizona
“Last but not least”, la última, pero no por ello la menos importante: “Las escuelas deberían enseñar felicidad». Pues ya estaría. La perla es del profesor de Psicología Positiva de Harvard (últimamente Harvard está en todos los fregados), Tal Ben-Shahar. Pues mira por donde, no seré yo quien contradiga al tal Tal. No creo que haya nadie sobre este pedrusco esférico, mentalmente estable, que no busque su propia felicidad y la de los que le rodean. Pero claro, vamos a poner unos peros para rebajar el almíbar paulocoelhista. Se me hace harto complicado cómo medir (no vamos a llamar evaluar para que no se me espante nadie) la competencia en felicidad de mis polluelos, máxime cuando se trata de algo tan superlativamente subjetivo, supongo que en el sarao de SM, congreso de educación “Ciento Volando”, que es donde va a intervenir, vía ponencia, el tal Tal, se encargará de explicárnoslo. O no.
Otra ráfaga más encaminada a sustituir el conocimiento del ámbito escolar por las emociones y sus sentimientos asociados. Todo vale, para dejar el saber en manos de minoría privilegiada que quiere seguir siéndolo a base de poder pagarse otro tipo de formaciones que cada vez se le niega más a la clase con aprietos económicos. La cosa ya va derivando más a acabar con eso de que a una institución académica se va, sobre todo, a aprender y eso conlleva la adquisición de saberes y conocimiento. Y eso, lo disfraces como lo disfraces, lleva asociado un esfuerzo, puede que desgraciadamente. Que el niño no sepa hacer la o con un canuto pero que sea feliz, desechando la felicidad que supone la propia cultura en sí, no deja de ser pan para hoy y hambre (llámenlo precariedad, alienación, explotación…) para mañana. “No se trata de saber, se trata de ser». Y los inventores del tinglado, los que financian el chiringuito, OCDE, bancos, editoriales, tecnológicas, corporaciones empresariales…descojonándose desde sus despachos en las alturas buscando su legión de trabajadores “felices».
Nota: Busquen la situación de los trabajadores de Amazon, verán que risa les va a dar.
Feliz día, feliz tercer trimestre.

Supongo, quiero pensar, más bien, que en la frase entrecomillada que comenta, hay una fuerte dosis de empeño periodístico (tan funesto a veces) de simplificar y encontrar titulares apabullantes. De todas formas, el trasfondo requiere muchos matices y explicaciones. Una vez más, el hecho de que la experiencia de aprender/comprender cause placer por sí misma se confunde con la idea de que el proceso que se debe realizar para lograrlo deba ser siempre gozoso y feliz. Aparte de que luego se deriva otro equívoco, más peligroso todavía, y es que «felicidad» y «gozo» se hagan sinónimos de «risa», «fiesta», «diversión» «juerga» y similares, con lo que se termina pidiendo a la escuela que se convierta en un parque de atracciones a donde los alumnos van a aprender encantados. Nada más estúpido ni más irreal. Ni los alumnos lo pedirían nunca en serio, ni tiene ningún sentido que los adultos le demos vueltas…