CELAÁ SE NOS VUELVE CONFUCIANA

Tiziano Tizona
Resulta que nuestra Isa, la ministra de la cosa, se nos ha hecho confuciana. Nada que objetar, faltaría más, básicamente porque Confucio es un tipo que nos cae bien por definición. El caso es que la doña deja caer en un artículo publicado en elDiario.es, entre lugares comunes y las naderías habituales, una cita del “antigüérrimo” sabio oriental:
«Donde hay educación, no hay distinción de clases». Y se queda tan pancha. Ignoro si Celaá conoce que el insigne chino abogaba por el estudio de los clásicos y de los sabios de manera profunda e introspectiva. Cosa que casa bastante poco, o eso parece, con las líneas generales sus intenciones Lomloerianas. Cierto es que la filosofía confuciana proclama la igualdad natural de los seres humanos (lo cual mola mucho), pero también que no pueden mantenerse porque sería perjudicial para el buen funcionamiento social ( eso ya puede sonar más al «neoliberalismo» que parece que se quiere instaurar, sobre todo si dificultamos el ascensor social a las clases más desfavorecidas “de facto”). A mí me da en la nariz que como en vez del resultado de una reflexión sosegada , ambiciosa y cimentada, por una parte, en certezas científicas y, por otra, en unos recursos que respalden las conclusiones de la citada reflexión; nos movemos en plan veleta por modas y artificios…simple y llanamente ahora pasamos de Finlandia ( que va cuesta abajo y a la que no podemos compararnos en financiación, por lo pronto), o de Silicon Valley (donde a las escuelas los hijos de sus ingenieros no entra una pantalla), a Oriente y nos calzamos el Kimono a ver si suena la flauta y la encajamos a modo de excusa para la degradación del sistema educativo perpetrado y a perpetrar al servicio de las grandes corporaciones (las mismas que están despidiendo a gente a paladas, por cierto).

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *