PIENSO ASÍ (AUNQUE ME LLUEVAN)

Tiziano Tizona
Ahora que vienen las evaluaciones y que, por h o por b, nos vienen órdenes de arriba de ponernos al servicio de una estadística favorable a las administraciones y que salga muy bien en las fotos. Afortunadamente quedan alumnos de los que se nota el progreso y el esfuerzo que han realizado durante este curso. Esos sobre los que se pasa de largo en las sesiones porque han cumplido con su deber. Esa debería ser la tónica habitual en una enseñanza efectiva. Se deben poner los medios (hablo también de pasta) para que esto ocurra. Buscar el éxito rebajando los niveles de exigencia no es más que hacerse trampas al solitario: pan para hoy y hambre para mañana. Hay que buscar ese sistema que permita mejorar, sin disfrazar, las estadísticas de rendimiento. No llego a entender la ventaja de hacer pasar a un niño de curso si no ha conseguido sus objetivos, por muchas adaptaciones que se le realicen. Pienso, puede que me equivoque, que tiene más probabilidades de adquirirlas si se le da otra oportunidad; sobre todo si hablamos de cursos superiores. Sé que voy a sonar como un monstruo desalmado (ojo que les veo las caras cuando se tienen que ir a apoyo, o cuando entra y se le sienta el profesor de turno al lado. No sé, viéndolos, si esas soluciones las proponen realmente pensando en ellos), lo acepto, pero sinceramente creo que no les beneficia. Abro paraguas, disparen.
“NO NECESITO ARMADURA, TENGO COSTRA ALREDEDOR” (Extremoduro).

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