LES PRESENTAMOS A LOS «PADRES MARIONETA»

Tiziano Tizona
Hemos discutido mucho sobre los padres helicóptero en contraposición a los padres pasotas. Se nos olvida otro espécimen: los padres marioneta. Seguro que entre sus clientes encuentran alguno (probablemente más de uno). Se trata de padres relativamente jóvenes a los que el hijo les ha comido la tostada, que permiten todo al niño porque no han sabido gestionar su comportamiento y creen que el problema pasará solo con el tiempo, no viendo que la bola de nieve cada vez es mayor y amenaza en alud. Hasta ahí, bien, cada uno gestiona su casa como cree conveniente y no seré yo quien meta los hocicos más allá de relatar los hechos. El problemón para el mundillo docente es cuando estos pequeños dictadorzuelos llegan a las aulas acostumbrados a salirse con la suya y el profe debe poner pie en la pared. El padre marioneta, consciente en el fondo de que ha renunciado a su autoridad respecto a sus polluelos, en vez de ayudar, o dejarse ayudar por el docente, pretende que la situación de sumisión ante el chantaje emocional de lagrimitas o rabietas (son las dos armas más utilizadas por los pequeños chantajistas) se reproduzca también en las aulas, y a cada rectificación del profesor para con sus hijos ( después de unas lagrimillas de los mismos) se revuelven enfurecidos ante el profesor que ha afeado el gesto de, por ejemplo, llamar “hijo de puta” a un compañero, darle una patada en la espinilla, o estropearle el libro. Utilizan las socorridas amenazas de acudir a inspección, a dirección, al defensor del pueblo, al rey o al Papa de Roma, ya que que en realidad su nene sufre acoso, le tienes manía y solo le regañas a él/ella porque, evidentemente, en el reino de su nene todos sus compañeros tienen la culpa menos él de su comportamiento, incluido tú que eres un pufo como docente. No vale de nada que les demuestres que si es líquido, blanco y además sabe a leche, es leche. El niño dice que es jamón, los padres van cortando el pan para un delicioso bocata de leche y quieren que el que te lo comas seas tú.

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