TENÍAMOS QUE COPIAR LA HORTERADA
Tiziano Tizona
De los americanos no podíamos copiar lo bueno, que también lo tienen, no, había que copiar la horterada suprema. Por las tierras escolares “destepaís” afloran las graduaciones como setas en otoño, ya sea online o presencialmente. Se gradúan polluelos de infantil, de primaria, de secundaria, de bachillerato, de FP y, esto ya es más lógico, de la universidad. Niños y familiares que celebran el saber sentarse en la silla, aprenderse la tabla del seis o las edades de la prehistoria. Empezamos por dejar pasar por debajo de la puerta de las aulas Halloween, y todo apunta a que se nos van a colar todas las gansadas yanquis, cheerleaders incluidas. No es que esté en contra de celebrar nada, los dioses me libren, de hecho pienso que está bien despedir a los alumnos desearles suerte cuando cambian de centro escolar. Es que me parece muy loco colocar una corbata y un birrete a un pillastre de 5 años que normalmente lo que quiere es irse al parque a jugar con los coleguis en vez de hacer de modelete (no quiero decir que de monito de feria), sin saber muy qué diablos ocurre, para disfrute de los adultos y de sus malditas cámaras fotográficas. Que con 10 años les entre ya la tontuna de los vestiditos y las peluquerías para “su graduación” me va pareciendo aberrante. Ojo con querer “adultizar» a niños de sexto. Y que los de ESO, en la época en que se juegan las lentejas con los finales, tengamos pensando a la chavalada en tacones, desfiles y bailes…como si ya no se despistaran ellos solitos. Creo que habría que enfocar estas cosas de otro modo, aunque no salga por Facebook o Instagram. No sé, piénsenlo…admito que podría estar equivocado. Me limito a las etapas que conozco: bachillerato, FP y universidad callo por desconocimiento de las etapas.
