MAL EMPEZAMOS, MINISTRA

Tiziano Tizona
Poca alegría deja Alegría después de su estreno ante los medios como ministra de la cosa. Si algunos esperábamos una corrección del rumbo (aunque fuera mínima, todo lo que sea más de cero mejora al cero) marcado por Isa Celaá, nos hemos quedado con un palmo de narices, por ahora. Cierto es de ley darle cierto margen a la nueva doña, pero no menos cierto que la línea que ha marcado es, en un principio, continuista. Doña Pilar anunció la inyección de 1185 millones para educación. Lo primero que uno piensa es “¡Tate, que van a bajar las ratios y van a invertir en especialistas para ayudar a los de necesidades educativas especiales!” y se le llenan los ojillos de lágrimas de emoción y agradecimiento. Pero escucha el desglose de la partida y le entra el sempiterno cabreo otra vez. Hablamos de 1.000 millonacos en aparatitos por el tema de la brecha digital (como si la social, económica, cultural y material estuvieran a la zaga). ¿Para qué vale una tablet si el niño no es capaz de entender lo que lee en ella? ¿Para qué que sepa mandar un correo si cabe la posibilidad de que suponga un expositor de faltas de ortografía y gramaticales? ¿Para qué que rellene un Excel si no sabe restar?).
185 millones, menos de la quinta parte, para luchar contra el abandono escolar (nótese las prioridades). Y 49 millones para material escolar y libros de texto, casi 20 veces menos que en aparatos.
Supongo que es herencia de la titular anterior, pero rectificar y equilibrar presupuestos era una opción posible y deseable. Mal empezamos, por ahora, Sistema Educativo 0‐ alegres gigantes tecnológicos 1.

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