UN MODELO A SEGUIR, POR FIN
Nos tiene a todos enamorados Adriana Cerezo, nos tuvo pegados a una pantalla viendo getazos a diestro y siniestro; todos ganamos una medallita con ella porque consiguió que todos fuéramos un poco ella. Los docentes nos cruzamos con modelos parecidos en las aulas todos los días; porque también hay vida fuera del caos de los egos, el postureo y el rechazo al esfuerzo.
Lo de la medalla de plata está muy bien, es lo que le ha dado visibilidad y puede que la convierta en un modelo a seguir por nuestros alumnos más allá del tiktoker de turno o de los concursantes de cualquier “ Isla de los bobalicones». Pero, amén de las fotos, de los himnos y de las entrevistas esta niña marca un camino de disciplina, constancia, esfuerzo y objetivos claros. Asistiendo al instituto por la mañana, entrenado por las tardes, estudiando sabe Dios cuando, robando tiempo al tiempo para marcase, justo antes de subir al avión que la condujo a la gloria olímpica, un 13 sobre 14 en las pruebas EVAU. Qué leches plata, oro del bueno es esta niña. No me vengan ustedes luego con que el niño no puede (ojo, cada uno dentro se sus capacidades, que suelen ser más de las que asoman) porque está “agobiao».

Sólo se me ocurren tres cosas olé, olé y olé dos por esta chica y el otro por la magnífica reflexión!