EL IMPEPINABLE TRIUNFO DE LOS EMPOLLONES
Tiziano Tizona
Aunque las vacaciones están (y muy bien puestas, le escueza a quien le escueza. Haber estudiado) para desconectar, el cerebro va impepinablemente a su bola y no deja de analizar situaciones del pasado curso escolar. Un maestro, a nivel cerebral, es algo así como un cura o un espía; es decir 24/7. Me trae el susodicho cabroncete las imágenes de los niños los primeros días de curso presencial y el temor, y la felicidad a la vez, en la cara, más bien en los ojos, de los alumnos. Recuerdo perfectamente la charla que les di entonces. Les dije que estuvieran tranquilos que estábamos en manos de empollones, esos de los que muchos de ellos se burlaban; y que los empollones de todo el mundo estaban estudiando y esforzándose por encontrar la manera de salvar vidas y no tardarían en encontrarla. Que desgraciadamente, cuando la cosa se pone cruda, los Messi, Ronaldo, Beyoncé, Rubius y compañía (son algunos de sus modelos a imitar) nos sirven para muy poco. Que está muy bien eso de saber hacer feliz a la gente pero que los verdaderos héroes, los que hacen avanzar las sociedades, son aquellos que no paran de macharse los sesos, muchos de ellos muy mal pagados y sin apenas medios. Fueron pasando las semanas y la charlita cansina característica mía fue cayendo en mi olvido inmerso en la marejada que supone la actividad docente. Hasta que ayer en el Mercadona siento que algún pigmeo (pigmea en este caso) me da un abrazo por detrás. 10 años de criatura que me rodea, me mira a la cara y me suelta delante del respetable en la cola de la caja: “Profe, ya casi no se muere la gente. Los empollones estamos triunfando (sic)”. Nuestra labor, queridos compañeros del metal, es fundamental. Hay que dignificarla y ponerla en su sitio por mucho que desde las alturas y las bajurad la quieran degradar a favor de un mercado laboral, haciéndola subsidiaria de las grandes corporaciones.

Lo comparto, he llorado y me he sentido identificada. Eso de sacar buenas nota parecía q solo me complacía a mí y a los míos. Pero hemos triunfado. Gracias! ?
Sobra el haber estudiado… Mucha gente estudia y no tiene nuestra suerte y quien no estudia y está explotado, también las merece puesto que aporta otras cosas.