LA DIGNIDAD Y EL «CAFRISMO»
Tiziano Tizona
Los urbanitas que no tenemos casa con jardín, o algunos de ellos, nos servimos de los parques públicos para darnos el placer de leer bajo la fresquita sombra de los árboles en los parques públicos. La cosa se deviene en casi orgásmica cuando el destino te depara un banco cerca de una fuente y la brisa te hace llegar suaves ráfagas de humedad. Estando de esta guisa, levanté la vista del para intentar interpretar y dar sentido a un párrafo que se me atragantaba. Dos escenas a la vista:
Una pareja de ancianos, uno llevando un carrito de la compra y otra a su lado paseando un perrete. Lentos, viejos pero dignos. El perro hizo lo que hacen los perros educados cuando los sacan de casa y agachan el trasero. El señor frenó el carrito y lento, viejo pero digno recogió el paquete con una bolsa (le costó agacharse) y lo depositó en una papelera, mientras la anciana controlaba el perro con una mano y aseguraba el carrito frenado con la otra. Hecho esto, continuaron su marcha cruzando el parque.
La segunda escena la protagonizan un grupo de adolescentoides (seis, concretamente: cuatro “ellos» y dos “ellas»), morenos, bien vestidos con ropas de marca, sanos, bellos y bellas. Me llegaba la música probablemente de alguno de sus móviles. La algarabía y la alegría que conlleva esa edad se hacía patente grabándose haciendo monerías, lo normal. Un par estaba comiendo pipas y otro bebía algo, que no logré identificar, de una lata oscura.
Volví a la lectura puesto que el mediodía se acercaba amenazando el reino de la sombra con la perpendicularidad de los rayos del Dios-Astro. En ella seguí absorto hasta que el sol empezó a calentarme los pinreles. De regreso, paso frente al banco que ocupaba la chavalada: la siembra de cáscaras y la bolsa de pipas en el suelo y el bote (resultó ser una bebida de esas energéticas) arrugada sobre el banco. La papelera a diez metros aproximadamente.
Por supuesto que ni quiero, por injusto, generalizar, ni esto supone más que una anécdota. Pero pone en guardia mis neuronas cuando se argumenta que la educación se basa exclusivamente en posibles, edades y asignaturas. Los ancianetes tenían bastantes números de no haber asistido al colegio o, por lo menos, completado su etapa escolar. Los segundos, que debían rondar los 15 o 16 años, es seguro que llevan más de una década en las aulas. No sé si me explico.
Ps: Seguro que existen ejemplos de lo contrario.
