LA PALURDEZ CAMPA A SUS ANCHAS
Tiziano Tizona
Juro por los dioses que es verdad que me encontraba ayer tomando un cafelete en una terraza puesto que el tiempo invitaba a la contemplanza y al relax, momentos que, en jueves de curso escolar, cargan pilas y evitan la cada vez más alta probabilidad de volverse majareta y acabar cazando moscas. Una pareja se me sienta en la mesa de al lado disfrutando de sus refrescos cuando suena el bip bip del móvil de ella…”los deberes del bebé», le comenta al tipo con cara de circunstancias. Yo, que no me encuentro entre los benditos que se callan por no pecar, indiscreto les pregunto: “Perdón, ¿de qué edad están hablando?” “17 meses” me contesta la chica envolviendo la respuesta en un suspiro.
Pagué mi café y regresé para mi casa más mosqueado que un mono comido de pulgas. Pero, vamos a ver, ¿UN AÑO?¿PERO QUÉ LECHES DE DEBERES PUEDE TENER UN NIÑO DE UN AÑO?¿La degeneración docente ha llegado a estos extremos? Ha calado la falsa creencia de que un docente es más molón si bombardea a niños y familias a tareas vía plataformas y pantallitas…pero, carajo, un año. Además, no sé si os habéis fijado, son los mismos que montaban en cólera con el tema de las tareas para casa; pero claro, si esas tareas van por el móvil o por la tablet ya no son deberes. Palurdos es lo que somos hasta aburrir.
