NO SOY TU ENEMIGO, COMPAÑERO

Tiziano Tizona
Mira, yo no soy enemigo tuyo, ni de nadie. Simplemente veo las cosas de una manera que puede que te desagrade. Además, exijo el mismo respeto que yo te tengo a ti. Me gusta el orden y el silencio cuando estoy explicando alguna cosa porque creo que así capto mejor la atención de mi alumnado, y la existencia de interferencias dificulta la reflexión. Prefiero ser yo el que resuelva las dudas de los niños, en vivo y en directo, antes de que lo haga un fulano vía YouTube. Veo más efectivo que me entreguen un ejercicio en mano para poder señalar y corregir con ellos los posibles errores que me manden un e-mail con un Word o con una foto de ese mismo folio. Exijo a mis alumnos porque me exijo a mí mismo; y creo que el aprendizaje es una fuente de felicidad no exenta de esfuerzo y dedicación. Pienso que la única manera de que las clases menos favorecidas tengan posibilidades de mejorar su futuro es la cultura y la formación;
que para ellos, en vez de rebajar niveles, la solución es aumentar recursos. No me gusta el mercadeo al que sometemos a los niños exhibiéndolos en redes sociales para alimentar nuestro ego o nuestra matrícula, sostengo que la calidad de la enseñanza es un poquito más profunda que eso. Mantengo que es importante la socialización y el equilibrio emocional pero eso son aspectos que pueden adquirirse también fuera del ámbito escolar (en los parques, en los deportes y, en caso de desequilibrios, han de hacerse cargo los profesionales del ramo de la psicología), pero hay cosas que solo se pueden impartir en las escuelas: gramática, biología, historia, filosofía, química, ortografía…) y en ellas debemos priorizar nuestros esfuerzos. Creo que aprender cualquier cosa (aunque parezca inservible) beneficia el funcionamiento cerebral y que hay pocos conocimientos desechables por definición. Me gustaría que se tuviera claro que a los centros educativos se acude con unos fines concretos y no a “estar”. Mantengo que si una persona hace algo mal, la mejor manera de corregirla es permitirle hacerlo otra vez y no pasarlo por alto o disfrazarlo en un mar burocrático. No acabo de entender muy bien, y creo que la gente tampoco lo tiene claro, cuál es el concepto de “innovar” y si siempre supone un beneficio para el alumno. No me gusta que las editoriales, la banca o las tecnológicas metan el hocico en el rumbo educativo: la educación no debiera ser un “business».
Puede que me tomes por un monstruo del Pleistoceno por esto. Es mi punto de vista y es tan digno de respeto, matizable y corregible como el tuyo. No soy tu enemigo, simplemente pienso distinto. Dicen que en la variedad y en la diversidad está la riqueza.

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2 pensamientos sobre “NO SOY TU ENEMIGO, COMPAÑERO

  1. Completamente de acuerdo en todo. Yo estoy convencido de que las nuevas leyes educativos disfrazan la incompetencia, la vagancia y la ignorancia con una infinidad de ideas bonitas que aluden a la adaptación a los nuevos tiempos, innovación, etc, pero en el fondo no hacen más que ponerle las cosas cada vez más fáciles al alumnado para que se esfuerce menos y más difíciles al profesorado que intenta exigir un mínimo de habilidades y conocimientos.

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