MENUDO POLLO HEMOS LIADO CON LA «INTEGRACIÓN»
Tiziano Tizona
Se ha liado un pollo importante el Twitter porque ayer se nos ocurrió señalar la campañita de ciertas personas moviendo en redes el tema de “los docentes quieren más recursos para tocarse así los huevis». Unos con que si vagos, que si no cumplimos con la ley, con que si vivimos muy bien y no hacemos caso a los alumnos que necesitan más apoyo… Otros con que si con treinta en clase, tres o cuatro niveles curriculares y alguno de necesidades no hay persona humana que sea capaz de atender correctamente a todos. Hay docentes buenos y malos hasta aburrir, lo mismo que hay progenitores sensatos y otros descerebrados que toman al docente por enemigo en vez de por aliado. Mi experiencia personal, y no tiene mayor peso empírico, es que en las pocas ocasiones en las que me puedo permitir entrar en el aula a ayudar a un compañero (sin ser especialista en esos casos. Ojo, que no nos han formado, que los cursillos de hoy en día siguen la senda de digitalizaciones, coachings, liderazgos y teorías educativas trasnochada vendidas cómo “innovadoras”. Por el simple hecho de que quedan muy bien en la foto), los niños con problemas avanzan, porque instintivamente me dejo los cuernos y estos alumnos van trabajando conmigo y mejorando (y yo con ellos). La petición de mejoras en los recursos vienen basadas en esas, desgraciadamente pocas, franjas horarias en las que una persona puede dedicarles la atención plena. Cuando no existe ese apoyo (si fuera de un especialista sería ya la leche), sencillamente no es posible llegar a todos por mucho empeño que pongamos, lo diga la ley, el Papa, Agamenón o su porquero. Quien diga lo contrario sencillamente miente. Esas mejoras en los recursos materiales, de personal y formativos impepinablemente revierten en beneficio de sus hijos, queridos progenitores sacamantecas. Parece mentira que no sean ustedes capaces de verlo. Vemos quemar millonadas a la Administración en gansadas, que además se han demostrado infructuosas. Pero en todo caso, las gentes más protestonas y beligerantes con los docentes, quédense tranquilas porque no nos van a hacer ni puñetero caso, una vez más. Y si eso les hace felices, sigan picando el anzuelo ese de que es posible la integración con los medios que tenemos nuestra disposición y a la de sus hijos; a los que, por cierto, nadie pregunta. Mientras nosotros peleamos unos con otros, los políticos y responsables educativos de rositas. Jugada maestra, oyes.
