LA LECCIÓN DE LA ABUELA A LA «NUEVA EDUCACIÓN»
Tiziano Tizona
Ayer, mientras comía con mi santa progenitora, salía en las noticias el tema de las inundaciones provocadas por el desbordamiento del Ebro. Le comenté que yo tenía en clase de ESO gente que ha llegado hasta allí que no sabía dónde estaba, ni lo que era si no leía delante la palabra “río”.- Pues casi si se asoman por la ventana que pueden verlo (residimos en Valencia), me contestó-. Se quedó un momento callada (que ya es difícil), creo que para coger carrerilla, y me soltó de sopetón todos los afluentes del mismo “por la derecha y por la izquierda» sic. Quiero reseñar que mi señora madre nació en 1943; es decir, que está a puntito de calzarse 80 primaveras, y que apenas (por los medios que contaban mis abuelos) pudo acabar la escuela primaria. Viene a colación esto porque empieza uno a estar harto de eso de “memorizar para vomitar en un examen», “todo está en Google”, “saber hacer más que saber», “el mono, el pez, la tortuga y el árbol”… y todas esas historias. En algunas cosas, nuestros mayores nos pegan 100.000 vueltas con una mano atada a las espaldas y sin utilizar un solo aparatito. Quizá no sea tan mala idea, en vez de rechazar la educación tradicional en bloque, analizarla, sacar consecuencias, aprovecharse de lo positivo que tuviera y adaptarla… Ahí lo dejo.
Ps: Ya quisiera yo que mis alumnos, después de 10 años en el centro, tuvieran la ortografía que se gasta esta mujer.
Sé que me vais a llamar de todo, pero como dice Extremoduro: “No necesito armadura, tengo costra alrededor”.
