CUANDO PRIMA LO EFECTISTA SOBRE LO EFECTIVO, EL RESULTADO SUELE SER EL RIDÍCULO

Giacomo Solo

En esta batalla de la incertidumbre ante la pandemia, pareciera que ciertas ideas con respecto a la actuación en los centros debieran estar muy claras y por qué.

Pero no.

Parafraseando a Leónidas en la película 300, «¡¡esto es ESPA-ÑA!!», señoras y señores, y cuando creemos que nada nos puede sorprender ya, pues aparece alguien, casi siempre un político, que viene a trastocar aquello que más o menos tenía uno claro.

En este caso, el político en cuestión ha sido todo el grupo parlamentario de Cs que, en bloque, ha instado al Gobierno a mantener las escuelas abiertas durante lo que queda de curso (igual alguien les ha convencido de que los centros son y van a seguir siendo seguros, aunque estaría bien que dijeran en base a qué información y de qué bola de cristal) además de pedir otras medidas como, por ejemplo, acabar con la obligatoriedad de la mascarilla en los recreos (¡olé sus huevos morenos! Justo ahora que han impuesto su uso en exteriores) o revisar los protocolos de aislamiento por casos COVID-19 en las escuelas, de modo que el cierre de clases se convierta en «el último recurso» (claro que sí, guapi, que se cierren cuando todos los alumnos estén contagiados).

Los naranjas apoyan sus peticiones en el «impacto negativo» que el cierre de las escuelas tendría sobre el aprendizaje de los escolares (¿dónde quedó aquello de promover el uso de las tecnologías, las classrooms, los zoom y todas esas cosas a distancia? ¿Han visto la luz de repente o están jugando más bien al «bienquedismo» con los papis que necesitan dejar a los niños en los centros?) y sobre la conciliación familiar, pues muchos padres «no pueden permitirse pedir días libres en el trabajo, o sus empleos no permiten modalidades de teletrabajo» (¡ajá! De nuevo el temita de «aparcar» a los niños).

Parece que, con la que está cayendo, los de Arrimadas podrían haberse ahorrado esto, la verdad, pero ya se sabe que los políticos no desaprovechan una oportunidad para hacerse visibles aunque sea a costa de anteponer lo efectista a lo efectivo…

… o incluso a costa de hacer el ridículo.

Que se lo hagan mirar, por favor.

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