ODA AL PROFESAURIO

Yo quisiera ser enseñando el profesaurio
con restos de tinta roja entre los dedos,
de esos que apuntan positivos e incluso ceros;
tan lejos de unicornios y de centauros.

Yo quisiera hablar y que me atiendan
y que se corte la WiFi en los colegios;
que se estudie, que se juzgue, que se aprenda;
que se exija maestría al magisterio.

Yo quisiera mimetizarme con Sócrates, Fray Luis, con Unamuno…
encontrar de una vez la vocación
más allá de la extra de diciembre…o de junio.
Y dejar de contar los días que restan para mi jubilación.

Yo quisiera enmendar a los gurús
hacerles sus argumentos trizas
reclutarlos un trimestre a la legión
de las aulas y de las tizas.

Que se quemen los informes y papeles,
que de olviden de mí las inspecciones,
que mi tiempo pueda dedicarlo
a mis clases, a mis fichas, a mis correcciones.

Que el ámbito, el proyecto y la gamificación
se basen en la evidencia.
La evidencia que tienen las emociones
del sol, del agua, de la montaña…
estando de vacaciones.

Esa es la manera de ser que quiero.
Compañeros del alma, compañeros.

 

 

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