OTRA CELADA EDUCATIVA
Tiziano Tizona
“El País” sigue con su particular cruzada contra la “educación tradicional” y en su último artículo (mírenlo si quieren, pero es trata de los mantras de siempre: digitalización, el alumno descubre y dirige su aprendizaje, los profes no se forman, el mercado laboral, la empresas del futuro y la madre que los parió a todos) dedica a contarnos el campo de virtudes que florece a través del terruño de la “educación invertida”. Los pocos que me leen, amigos y familiares, saben de lo que hablo, porque uno tiene pocos lectores pero muy bien alimentados. Uno, que ya lleva más tiros dados que una peli de Tarantino, tiene la fea costumbre de buscarle los pies al gato. Tratándose de un recurso válido para según qué situaciones y contextos esconde, si rascas un poco, la perversidad de estos personajes. Trata el engendro de que los nenes lean un texto o visionen un vídeo fuera del cole confeccionado por el profesor (u otro influencer youtuber, cuidado con esto). Miren qué modernidad: leer y texto o escuchar una explicación, parece que hayan inventado el agua caliente; al día siguiente, en clase, se debate sobre el contenido o se hace algún juego o actividad relacionada con el mismo. Así planteado pues tampoco suena mal, aunque es curioso la defensa que hacen de este método los que clamaban en contra de los “deberes» por autoritarios, decimonónicos y creadores de desigualdades. Como si esto no dejasen de ser , en forma y en fondo, deberes. No sé en qué tipos de colegios se mueven estas personas, pero en los que conozco yo es posible que no traiga leída, visionada la “lección” ni el Tato. O que lo haga viendo “La Isla de los mamarrachos» o con el hermano al lado jugando al Fortnite a todo trapo. Incluso que el alumno no disponga del dispositivo necesario para utilizar un Classroom con garantías. Resulta llamativo que los que están en contra de la clase expositiva defiendan al chaval escuchando a un pollo en un móvil sin la oportunidad de resolver dudas al instante y a la interacción inmediata con su profesor. Pero bueno, vamos al meollo: me huele que está gente lo que pretende es sacar de las aulas su vertiente transmisora de conocimiento y trasladarla a otros lugares con la intención de que los centros dejan de ser el pilar que sostenga el sistema educativo y trasladarlo a otras localizaciones. Así se consigue que la figura del profesor deje de ser imprescindible, y los colegios e IES se conviertan en lugares de actividades con más o menos “acompañamiento”.Dicho así, no es difícil intuir el próximo paso: sobran docentes porque un de ellos, en YouTube, puede explicar lecciones a una legión, las ratios dejan de ser un problema, se puede ser laxo con las especialidades del profesorado e incluso con los horarios escolares (el sueño húmedo de la Administración puesto que exime a la empresa de la “conciliación”). Así que cuidado que la celada está echada… y estamos/están picando un anzuelo que nos va a llegar al intestino.
