EL FUTURO DEL ALUMNO ES EL SIGLO XIX
Tiziano Tizona
Que sí, que lo de la tecnología y el lenguaje de programación está muy bien y (sobre todo la primera) es algo que nuestro alumnado debe dominar y saber usar. Creo que aquí todos coincidimos, y muy cabestro ha de ser el que no lo vislumbre. Pero resulta, amigos políticos y CEOs de grandes corporaciones, que el mundo es mucho más complejo, rico y, a su vez, enriquecedor. Creo que van a ser necesarios programadores pero, en mi opinión, tan necesarios son como estos los historiadores, los literatos, los pensadores, los músicos, los físicos y los geólogos. Me dirán, y probablemente tengan razón, que una cosa no excluye la otra. Pero resulta que nadie ensalza la arquitectura, la filosofía, la escultura, la poesía, la oratoria, la botánica, la composición… (y tantas otras). Nadie le dedica medios materiales y nadie le dedica una línea en los medios. Nadie clama por su promoción. Vivimos cada vez más encerrados en pantallas diminutas y nos perdemos el milagro se la evolución cultural en nuestras calles, en nuestros pueblos, en nuestras bibliotecas… Lo de crear un videojuego es excelente, no lo niego, pero imagínense el crear un proyecto de un clásico literario, dar explicación a unos restos arqueológicos, interpretar y darle contexto a un cuadro, componer una melodía, averiguar qué especie de árboles convienen a un terreno para frenar la desertización o averiguar un método para gestionar las fuentes de energía de manera eficiente. Todo ello, o una parte sustancial, puede que se apoye en la tecnología; pero como medio, no como un fin. Esa es la función del docente, dar las bases de una amplia cultura general (también el especialista en tecnología) para que el alumno sepa sacar de sí, en un futuro, su mejor versión por su bien y el de la sociedad. No solamente apostar al negocio (ojo a quien está mandando en educación: la OCDE, las empresas y los bancos, manda carajo) de manejar una maquinita tras otra (que caducan al par de años) y sentarse durante horas y horas delante de una pantalla cliqueando para una empresa. Que estamos volviendo al XIX en materia laboral y no nos estamos percatando.
