EL TIMO DE LA ESTAMPITA
Tiziano Tizona
Puede que consigan engañar a la gente durante un tiempo, pero el personal ya está despertando y van a necesitar esforzarse un poquito más para sus timos de la estampita. Lo de descafeinar tanto la educación, igualar por bajo, titular con suspensos y vaciar conocimientos en favor de una emoeducación que guarde y entretenga tiene las piernecitas muy cortas. Se reservan para ellos el conocimiento poderoso y significativo mientras que los títulos van camino de no valer el papel que los acredita. Los de arriba se pueden pagar centros exigentes y, una vez conseguido titular, los máster a precio de oro con los que se quitan de encima a los posibles competidores que, simple y llanamente, no pueden costeárselos. Los docentes, algunos de ellos, mientras tanto, en congresos de educación impartidos por cocineros e influencers bailando la conga y haciendo el gilipondio como si no hubiera un mañana. La modernidad: “A mí déjame bailar que ya aprenderán los chavales con algún vídeo de YouTube”. Muchos de ellos, los que pueden permitírselo, mandando a sus hijos a colegios de élite donde no ven una castaña de performance y cabaret, mientras critican la educación a la que someten a sus vástagos. Mientras unos estudian, se miden, concluyen, se exigen, trabajan…los otros pintan palomitas de la paz, unen con flechitas imágenes en una pantallita o se pasan varias sesiones preparando un tiktok. Si ya la diferencia de recursos económicos es un lastre para los segundos, le añadimos varias cargas más de vacuidad y pérdida de tiempo y de norte. Luego que si hay ingenieros currando en el McDonald’s
