MUCHA CULPA ES NUESTRA

Tiziano Tizona
¿Se acuerdan ustedes de un juego de hace un porrón de años que se llamaba “Tragabolas»? Seguro que los más profesaurios sí: consistía en que unos hipopótamos tragaban canicas sin masticar, cuantas más mejor: el campeón era el más tragón. Bueno, pues esa es la situación del cuerpo de maestros respecto al faroleo inmundo, al folclore pestilente y al postureo hegemónico que se ha anclado en los centros educativos. Disfraces, performances, carajadas de Facebook e Instagram dominan los temas a tratar en los claustros patrios con la emocionada connivencia de aquellos que los forman. Se abandonan los temas académicos a la sombra del paraguas del aprobado general hecho eufemismo vía informe pedagógico. Hemos mordido el anzuelo y cuando toque sacárnoslo, nos va a doler pero bien. Entonces, todo el mundo mirará hacia otro lado y los miembros del claustro que hoy en día se encuentran en el ostracismo por decir que el emperador anda en pelotas sonreirán a media boca.

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