LOS GRANDES OLVIDADOS DEL SISTEMA

Tiziano Tizona
Estar en contra de la discriminación debiera significar ocuparse del beneficio de TODO el alumnado. Lo digo porque, en mi opinión, se está dejando de lado a un porcentaje altísimo de nuestros chavales que lo que quieren, o son conscientes que deben, es hacer las cosas bien, estudiar, formarse y no meterse en problemas. Sé que me van a llamar desalmado y clasista, pero me lo paso por el arco del triunfo. Las leyes educativas (en particular las referidas al aspecto disciplinario) se resumen en que que los compañeros se coman con papas al disruptivo, al descarado, al que, cual perro del hortelano, ni come ni deja comer. Esos chavales tienen derecho a educarse, faltaría más; pero los otros, los que los sufren a diario en el pupitre se al lado, también. Nadie los tiene en cuenta porque no dan un ruido y callan estoicamente ante las becerradas de alguno de sus compañeros. Esos chicos, en un clima de trabajo medianamente estable y sin interferencias, llegarían mucho, muchísimo más lejos. Son los olvidados del sistema. Desde un despacho enmoquetado es muy sencillo hablar de “acuerdos de conciliación” y demás zarandajas de dudosa efectividad. Nadie todavía ha conseguido encontrar el equilibrio entre los derechos de unos y de los otros. ¿Dónde están los “expertos» cuando se les necesita? ¿Dónde se meten los padres de los chavales que sufren a diario calladamente esas disrupciones?¿Dónde los docentes que velen por los derechos TODOS sus alumnos?

En el Congreso de los Diputados, si alguno dificulta el normal funcionamiento del mismo, se expulsa al cantamañanas. Ni medidas de conciliación, ni nadie les manda hacer una redacción reflexionando sobre su actitud, ni se cita a los padres del diputado para que te pongan verde. Ellos sí que saben, oyes.

Print Friendly, PDF & Email

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *