SOY CLASISTA (POR LO VISTO)
Tiziano Tizona
Entre los improperios que a veces (las menos, y es de agradecer) tienen el detalle de arrojarme por las redes, me han llamado la atención dos de ellos: uno tachándome de clasista y otro que combatía mi argumentario con un “En qué mundo vive este personaje». Ambos por defender la tesis de que una educación de calidad y exigencia debiera estar al alcance de todos los bolsillos y no solo para aquellos que puedan permitirse gastar muchos cientos de euros al mes. No sé yo si el clasismo vendría por parte de aquellos que confunden el poderío económico con la capacidad de aprendizaje y vetan la oportunidad de cierto tipo de formación (por falta de oferta pública) a las clases menos pudientes. En el mundo en el que vivo, estos ojitos que se han de comer los gusanos han visto cómo los hijos de agricultores, camareros (mi padre sin ir más lejos), familias con muy baja condición cultural, han salido adelante a base de quemar pestañas en el estudio, han copado los primeros puestos en procesos selectivos y oposiciones y han pegado el salto social (en cuanto a bienestar económico y cultural se refiere ). Todo ello, ojo que ya sé que la clase alta lo tiene más fácil sobre todo porcel tema de lo “contactos» a base de esfuerzo. Sí, de esfuerzo por muy mal que suene. Hay muy pocas posibilidades de ascender para una alta proporción de la sociedad, si restamos el esfuerzo, el estudio, la validez de unos procesos evaluativos comunes y exigentes…pasamos a convertir algo que es difícil en imposible. Abro paraguas esperando la tormenta que se me viene. Por cierto, ¿se han molestado en averiguar a qué tipo de centros llevan a sus vástagos esta gente del “café para todos»?
