QUERIDOS CUÑADOS
Tiziano Tizona
Nos critican, entre otras muchas cosas, de tener demasiadas vacaciones. Esto es un clásico al que se han agregado maliciosamente desde la Administración y algunos chiringuitos universitarios de no tener ni vocación ni preparación, simplemente porque las medidas que proponen son tan “mierder” que no hay quien sea capaz de hacerlas funcionar con efectividad y se necesita chivo expiatorio. Vamos con lo de las vacaciones: Queridos cuñados del mundo, hoy me he reincorporado hecho un tigre de Bengala cuando hace poco más de 10 días no podía ni con mi alma y estaba muy cerquita de una baja por ansiedad porque, os lo creáis o no, esto está cada día más chungo. La burocracia, la nula consideración hacia la profesión, la basura (esto es opinión personal) de ley que nos han colado y las gilitonteces que nos obligan a hacer en espacio y tiempo que debiera de ser empleado en la adquisición de cultura, reflexión y civismo desgastan hasta al más espartano de los docentes. Miren las estadísticas de bajas por depresión y (que os veo venir) la cantidad de noticias que reflejan el abandono de la profesión. Por eso son necesarios los períodos de descanso cada cierto tiempo, queridos, porque si no acabábamos cazando moscas la mitad de la plantilla cada año. La energía que se necesita para afrontar un trimestre se carga en esos días de descanso. Si ustedes piensan que son demasiados, metan un mes en su casa a entre 30 y 40 castañuelas adolescentes aunque solo sea a cenar y a dormir, no hace falta que les enseñen, ni les examinen, ni les corrijan, ni les adapten, ni redacten informes sobre cómo se sientan, ni que te venga un padre diciendo que a este le pones más macarrones que a aquel o que aquella le mira mal cuando le pasa la sal…solo aguantarnos un mes. Luego me lo cuentan…si los sueltan del psiquiátrico.
Lo dicho, he vuelto hecho un león y dispuesto a comerme el resto del curso.
