LA GUATEQUEPEDAGOGÍA
Tiziano Tizona
Puede que sea la edad, no digo que no, o que uno se haya corrido más juergas que Pocholo, pero eso de los “Días de» a base de bailecitos y charangas en los centros escolares no acabo de encajarlo ni me acaba de llenar profesionalmente. No es que esté en contra del cachondeo, los dioses me libren, pero es que el Día del Árbol, el de Carnaval, el de la Paz, el del Libro, el de la Mujer, el del Trabajador, el Festival de Navidad, el de Fin de Curso, las Graduaciones de Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato y Ciclos…se convierten en la “Semana de…” puesto que hay que ensayar en el patio a toda traca las coreografías y demás floripondeces y no hay quien dé clases esos días. Sumen ustedes “Días de» y “Semanas de preparación de Días de» y aten cabos. Que no digo yo que no se hagan, pero sí pido un poquito de moderación y de prioridades. Que resulta que llegan los niños a Secundaria con más faltas de ortografía que un canguro y sin saber la tabla del siete (ya veo saltar al cuñado de turno con «¿De qué vale que se sepa las tablas si no sabe identificar sus emociones?». Que el bailar, el disfrazarse y esas cosas son muy divertidos, pero pueden hacerlo en determinadas asignaturas o (y me consta que lo hacen muy bien) en otros sitios no académicos. Esta conversión de los colegios en parques de bolas de la mano de la guatequepedagogía posturera no deja de ser divertida, es cierto, pero está forrando a las academias y va a reventar por lo alto las matrículas de los “centros serios» si es que alguien se los puede pagar.
