CUESTIÓN DE HONESTIDAD PROFESIONAL
Tiziano Tizona
Lo de ser transgresor está muy bien, pero hay que tener materia o referentes a los que transgredir. Es decir, unos conocimientos previos sobre los que basarse. Son innumerables los ejemplos en los que el alumno, a lo largo de tiempo, ha contradicho o matizado las enseñanzas del maestro. Podemos hablar de Sócrates, Platón y Aristóteles; Agustín de Hipona y Tomás de Aquino; Freud y Jung…los ejemplos son múltiples. Lo digo porque parece que se quiere diluir la figura del maestro en una especie híbrida entre “acompañante» y “animador sociocultural” en el proceso de aprendizaje de los chavales (algún día nos daremos cuenta de la canallada que estamos perpetrando con ellos). Todo ello con un descafeinamiento de los conocimientos sobre los cuales construir las conclusiones a través de un proceso razonado. Somos enanos que tenemos la intención de borrar del mapa los gigantes sobre los que se apoya nuestro bagaje cultural sacándolos de su contexto (y de los textos). Queremos hacerlos críticos sin darles más armas para la crítica que cuatro mantras repetidos por otros tantos mantas en una pantalla salidos de la apolillada alfombra del poder político o económico. Los convencemos que no es posible enseñar ni aprender si no te dejas una pasta en tal o cual aparato, si no lo haces jugando con tal o cual material vendido a precio de oro o sin este o aquel método milagroso, sin más evidencias que las que salen de un estudio de la universidad de sus santos pelendengues. ¿Saben lo que pasa? Que todavía hay, y habrá, docentes que aprovechen el tiempo entre folclore y folclore para hablarles de la Ilíada y la Odisea, de los trovadores medievales, del Renacimiento; que les harán escribir historias entre kahoot y kahoot, que des pondrán delante de los hocicos textos para que se expriman las neuronas y consigan una comprensión lectora más allá de la que proporcionan los Tweets; que les inculquen la importancia de una buena expresión (y su relación con la sintaxis) y de una ortografía digna; que rompan con los mitos esos de que “la memoria no sirve de nada porque todo está en Internet”. Esos con los que se quiere acabar ya no tan sibilinamente.
