SI VINICIUS FUERA PROFE
Tiziano Tizona
Mira que hace falta ser anormal para que un ser humano le llame “mono» a otro por el hecho de ser de raza negra. La sociedad ha reaccionado pidiendo castigos ejemplares, y yo estoy totalmente de acuerdo. Medios, políticos, tierra, mar y aire se han movilizado para acabar con la lacra del acoso racista a los futbolistas (en otros deportes no es tan evidente) que les impide desarrollar convenientemente su profesión, cosa, a todas luces, inadmisible.
Uno no puede evitar hacer paralelismos con la profesión docente, por aquello del ascua y la sardina. Me acuerdo de todos los compañeros de baja por no poder soportar la presión, las vejaciones, las agresiones o, simplemente, porque no les permiten los niñatos (que son los mismos , o muy parecidos, a los que van a los campos de fútbol o a los parques a exhibir su única neurona) desarrollar su profesión con unas mínimas garantías de respeto e incluso de seguridad. Ante eso, los mismos medios que se echan las manos a la cabeza por el caso de Vinicius, se ponen de perfil y culpan a la víctima (el profesorado) de falta de vocación o de profesionalidad dudosa, conocemos cientos de ejemplos. Eso también es signo de una sociedad enferma que denigra la labor docente, puede que sea porque es menos importante que marcar goles. Si miserables son los que insultan, tan miserables son los que ocultan o desvían la atención. En todos los casos, salga en el Marca o no.
