LO IBAIS A FLIPAR (OPOSICIONES)
Tiziano Tizona
Acabo de leer un Tweet de una compañera que cuenta que en un tribunal de oposiciones no han dejado utilizar la pizarra (alegan que en otros tribunales no disponían de ella). Ignoro cómo se ha llegado a la conclusión de que lo que le sobra a un docente es su “labor de pizarra”; siendo esta, a mi entender, la base del proceso del aprendizaje más allá de libros de texto o de dispositivos electrónicos. El valor de un docente debe ir sobre los zapatos de este y la capacidad de reacción, de amoldarse a lo que requiere un grupo en cada momento. La pizarra y el borrador son complementos ideales para tal función y difícilmente se puede encontrar un buen profesor que no domine ese arte. ¿Qué está ocurriendo incluso en los procesos selectivos? Pues que se desvirtúa la figura del docente dando prioridades a la espectacularidad de los medios y/o la cantidad de unicorniadas que contengan sus unidades didácticas. Un profesor ha de saber, ha de transmitir, ha de enganchar, ha de ser flexible independientemente de los fuegos de artificio que quiera emplear en sus clases. Siendo importante lo primero y superfluo lo segundo. Es más, si de mí dependiera (afortunadamente no es así) una de las pruebas de oposición consistiría en dar una clase sin más armas que una tiza, los que superaran esa prueba es muy complicado que defraudasen a su alumnado con un texto o un chromebook como apoyo.
