LOS LAMENTOS DEL MAÑANA

Tiziano Tizona
Los lamentos del mañana vienen de los errores del hoy. No nos hace ningún bien como sociedad negar la percepción, creo que es generalizada entre los docentes que llevan en esto alguna que otra década y entre buena parte de la opinión pública, ha bajado el nivel. Por lo menos a nivel de conocimientos académicos. Puede que ahora los alumnos abracen a las nubes mejor que antes, lo ignoro; o que un niño de sexto bata el récord de palomitas de la paz pintadas en los años de infantil y de primaria (y miren como nos va yendo la cosa); incluso que alguno más avispado sepa hacer un CANVA (que no deja de ser un esquema con lucecitas)…pero nosotros, lo docentes, debiéramos ponerle remedio a que lleguen a la ESO sin saber dividir, entender un texto con más caracteres que un “Xweet» y, en Historia, no saber ni quién era su abuelo. Es cierto que se titula más que antes, pero lo que no nos cuentan las estadísticas es que se titula por poco más que por respirar, que por cierto es una función que controla nuestro sistema nervioso involuntario (tengan en cuenta de que, con el tema de los porcentajes y de las rúbricas, con portarse medio bien y saber copypastear ya tienen casi la nota necesaria) . Con la noble intención de llegar a más alumnos y reducir abandonos se ha desvirtuado el valor de la educación obligatoria; o sea, que no vale para ninguno. Es como si la declaración del IRPF, por el hecho de ser obligatoria, nos saliera a toda la peña a devolver. Los ricos ya tienen posibles para buscar rigor y conocimiento a base de parné, a los pobres deberíamos concederles esa oportunidad. ¿Quién sabe la cantidad de gente brillante que está dejando atrás por un lado la desatención social (y política) y, por otro, las paparruchadas educativas “on fire»?

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