EL «FAKE BULLYING» (OTRO PROBLEMÓN A TRATAR)

Tiziano Tizona
Sres jueces, educadores sociales, cuerpo de inspectores, policías o quien corresponda:
Los maestros, sobre todo los de las primeras etapas, agradeceríamos que alguien se tomase en serio el tema este tan sangrante del bullying. En los colegios estamos bastante alarmados ante los requerimientos desde un lado u otro a nuestros pequeños (algunos de 5 ó 6 años de edad… También hay que pensar en ellos) y a nuestros compañeros docentes o de comedores, sin que nadie nos haya consultado, o nadie se haya informado de lo que opina el centro sobre la factibilidad, o no, de una situación de acoso escolar. Les recordamos, seguro que innecesariamente, que para que se dé un caso de bullying, hacen falta varias premisas: por ejemplo, que se produzca de manera continuada, que haya un manifiesto desequilibrio de fuerzas o de número, que la vejación sea por la condición personal (raza, situación socio-económica, creencias…). Todo ello con el conocimiento, cuando no apoyo,  de los compañeros en el centro.
Cuando se dan estos casos, todo el peso de la ley, y a saco con los responsables, familiares y también, por supuesto, centros escolares si no han puesto remedio. Faltaría más.
No es que sea negacionista (alguno habrá que me acuse de eso leyendo esta rabieta), es que llevo muchísimo tiempo dentro de un aula y resulta que no percibo que la mayoría de los niños sean delincuentes maltratadores, ni he conocido docente que cierre los ojos ante una situación que se le acerque siquiera  a las anteriormente expuestas. Repito, si los hay, a saco.
La cosa funciona así: en algunos casos (demasiados en mi opinión) mi niño se queja de algo, o le han empujado, o dado una patada en el recreo, o en educación física…El padre/madre/abuelo/tutor/vecino… llama al centro acusando al centro de permitir acoso «desde hace años… demasiados» y «no hacer nada por su parte para evitarlo», puede que con informe del pediatra/hospital que confirma el moratón (algunos aportan su sospecha de acoso sin contactar con el centro). El colegio activa el protocolo y confirma, normalmente no, el caso. En caso de no apreciar bullying, los padres acuden a denunciar ante policía, servicios sociales, inspección o departamento municipal al uso. Empiezan las citaciones, requerimientos y declaraciones de maestros y compañeretes, con la tensión y el desgaste psicológico que suponen; sobre todo a los segundos, que muchas veces acuden sin comerlo ni beberlo. Si no se resuelve de manera satisfactoria para la parte demandante, aquí paz y luego gloria hasta que la familia vuelva a denunciar por esta u otra sospecha similar y se reinicie el ciclo. Así continuamente, así cada vez más.
Me parece estupendo las citaciones, los juicios y todo lo que sea necesario para aclarar aunque solamente fuera un caso entre mil. Pero propongo que, en caso de denuncia por acoso escolar, siempre se resuelva con el cambio de centro de una de las partes: el acosador o el acusador. Puede que así no se banalizase el tema y consiguiéramos acabar con esas repugnantes situaciones que machacan, a veces hasta la muerte, a nuestros niños.
Eso, o que nos permitan dar las clases en los juzgados, o en las instalaciones policiales o municipales, o en los ambulatorios de pediatría, o en las consultas de los  psicólogos, por ejemplo.

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1 pensamiento sobre “EL «FAKE BULLYING» (OTRO PROBLEMÓN A TRATAR)

  1. Siendo un tema tan serio, no entiendo que quien lo escribe lo de haga en plan gracioso, y no me ha dado ninguna rabieta leyendo al compañerete, pero si se pide que no se banalice el tema, por favor, que se tome en serio, las cosas serias

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