¿»ANDE» ANDARÁN LOS INSPECTORES?

Tiziano Tizona
Puede que sea impresión mía y mi caso sea excepcional, pero no he visto el moño a ningún inspector desde hace una pandemia. En tiempos de presentación de montañas de papeleos (inútiles, por cierto) es donde ellos se lucen y se adornan poniendo una rectificación por aquí, una fecha por allá, hojean papeles con un subrayador «fosfi» (que pocas veces llegan a utilizar), nombran de memoria un decreto por aquí, una orden por allá, almuerzan, escuchan tus quejas asegurándote que lo consultarán con entes corpóreos o astrales y se van a mediodía con la satisfacción del trabajo bien hecho y un par de anotaciones para rellenar la cuadrilla de su jornada de trabajo.
Ahora que seguimos atestados y con un virus campando a sus anchas (batimos récords de contagios, superiores a marzo, y nadie puede, o quiere, establecer la conexión escuelas-contagios. Todo lo más, los poderes fácticos, sacan a algún experto o consejero en sus prensas amigas diciendo lo chachi que lo están haciendo y que la escuela es lo más seguro) es cuando los necesitamos; tomando nota de distancias, ratios, sustituciones, protocolos, epis, programación de horarios, contenidos básicos, ausencias (justificadas o no), pruebas, profesores de riesgo, familias convivientes con ancianos o enfermedades crónicas… añadan. Pueden decir, y probablemente estén en lo cierto, que muchas de esas cuestiones pertenecen al ámbito sanitario; pero no me pueden negar que sería muy hermoso que cumplieran con la proclama que sueltan cada vez que se presenta uno de ellos en un centro : «Vengo a ayudar y pueden contar conmigo ante cualquier dificultad que les surja en el colegio». Bueno, pues ahora que estamos en serias dificultades es cuando los necesitamos… y no aparecen.
Ps: Seguimos teniendo café y pasteles, oigan.

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