SOMOS RESPONSABLES, EN PARTE, DEL DESCALABRO
Tiziano Tizona
Bueno, a tres días de que acabe el sainete de sinsentidos del primer trimestre del 23-24 y con los ojos fundidos de pantalla al pasar horas y horas justificando un 6 o un 8. Vuelvo a la vida social y me entero de algo que todos olíamos desde el minuto uno: la culpa del descalabro de PISA es íntegramente de los docentes y hace falta formarlos y evaluarlos porque son más malos que la carne de perro. Por una vez, y sin que sirva de precedente, coincido en parte; me explico: es culpa nuestra tragar sin pestañear con leyes que sabemos que no funcionan y que tienen un marcado tufillo a mierders político-pasteleras y a rendimientos empresariales; no culturales, no humanísticas, no científicas. La culpa es nuestra porque permitimos (y algunos alardean) de ejercer funciones para los que no estamos preparados: desde enfermería hasta servicios sociales, o psicólogos, o policías, o jueces, o carceleros o muñecos de feria… Es nuestra culpa el permitir que cada vez las agresiones sean más frecuentes y no plantarnos exigiendo a las administraciones protección ante ellas. Nuestra responsabilidad es que permitamos estar en los centros en condiciones de confort térmico tercermundistas en invierno por lo bajo, en verano por lo alto, sin pestañear. Nuestra culpa es pasarnos decenas de horas rellenando papeles restando todo ese tiempo a la preparación de las lecciones para nuestro alumnado y no hacer una huelga de manos caídas en ese sentido. Nuestra culpa es no hacer valer nuestra libertad de cátedra dentro de las condiciones que impone la ley. Es llenar congresos de “Edunadas» o cursillos de “emochorradas unicorniales» por el simple hecho de que nos dan puntos o los “regala» una editorial. Es permitir que las empresas tecnológicas nos capaciten en competencias válidas para sus propios productos y beneficios. Sí que somos algo responsables, sí.
